10 casos de personas que no deberían consumir cannabis

| sábado, 4 de abril de 2009

Con este articulo no pretendo dar argumentos a quienes opinan que el consumo de cannabis debería ser tajantemente prohibido, todo lo contrario, lo que intento y deseo es promover un uso racional basado en el conocimiento. El cannabis, como cualquier otra sustancia consumida por el ser humano, posee unos efectos característicos que contraindicarían su uso en ciertas personas. Estos son algunos ejemplos de personas que no deberían consumir cannabis, ya sea por salud, precaución o por no ser aconsejable en ciertos momentos, todo tiene su tiempo:


  • Embarazadas
  • Estudiantes
  • Conductores
  • Usuarios de maquinaria peligrosa
  • Personas con problemas pulmonares
  • Personas con problemas cardiacos
  • Personas con psicosis
  • Personas con esquizofrenia
  • Personas ansiosas
  • Personas deprimidas


Embarazadas:

No es recomendable el uso de sustancias con índices tóxicos en mujeres embarazadas, excepto cuando estas sustancias estén prescritas por un medico. No existen estudios que demuestren daños irreparables en fetos de madres consumidoras de cannabis, pero lo que si que esta demostrado que los niños que nacen siendo sus padres fumadores durante el embarazo suelen ser mas nerviosos.

Estudiantes:

Como casi todo el mundo sabe que el consumo de cannabis produce un empeoramiento de la memoria a corto plazo, que es el tipo de memoria que mas emplean los estudiantes para retener la información ante de sus clases o exámenes. Por eso los estudiantes al tener que estar constantemente recordando datos y realizando pruebas y exámenes no deberían consumir cannabis durante la época de estudio.

Conductores:

Son muy conocidos los controles que los agentes realizan a los conductores para comprobar si conducen bajo los efectos de la droga o el alcohol. Los consumidores de cannabis tienen que tener en cuenta que al realizar el control de drogas le saldrá que ha consumido cannabis, aunque no haya fumado hace horas, ya que las sustancias del cannabis permanecen en sangre varios días por lo que la persona que es consumidora habitual siempre dará positivo en este tipo de controles. Lo que hay que hacer en estos casos es informar a los agentes de que eres consumidor habitual y pedirles que se te realice otro tipo de pruebas para verificar que tu estado es el correcto para la conducción. Estudios realizados a conductores consumidores demuestran que no existe ningún aumento del riesgo de sufrir accidentes de circulación frente a personas que no son consumidoras. Si fumas, no conduzcas.

Usuarios de maquinaria peligrosa:

Ya que el cannabis altera la percepción espacio-temporal y disminuye la atención no es recomendable su uso mientras se manejan maquinas peligrosas. Dosis altas de cannabis reducen la velocidad de reacción por eso puede ser tan peligroso. Piensa en tu seguridad y en la de las personas que tienes cerca y pueden verse perjudicados por una mala acción. Mientras trabajes y sobre todo si lo haces con maquinaria peligrosa no consumas, ya tendrás tiempo cuando hayas terminado.

Personas con problemas pulmonares:

El consumo de cannabis por medios que impliquen la combustión del producto (pipas, bongs, porros,etc.) esta contraindicado en sujetos que sufran de bronquitis, asma, enfisemas o algún tipo de problema respiratorio, ya que la combustión (humo) afecta muy negativamente a las personas que padecen alguna de las dolencias mencionadas. El consumo ingerido o consumido mediante vaporizadores no parece tener contraindicaciones en este tipo de problemas.

Personas con problemas cardiacos:

El cannabis produce un aumento del consumo miocárdico de oxigeno, por lo que estaría contraindicado para las personas con problemas cardiacos, tienen la excepción las personas ansiosas que se producen un ataque cada vez que padecen un ataque de ansiedad, siempre y cuando el cannabis actuase como relajante y hiciese disminuir el numero de ataques y no al contrario.

Personas con psicosis:

Las personas con antecedentes familiares o personales de psicosis deberían vigilar con mucho cuidado sus consumos, reduciendo las dosis, espaciándolos en el tiempo y realizando los consumos en ambientes adecuados. El consumo de cannabis en personas con psicosis o brotes sicóticos no es lo mas adecuado. Se podría decir que hay personas predispuestas que tienen un brote de psicosis latente en su organismo y en el momento en que algún factor actúa como despertador, como por ejemplo: rupturas sentimentales, perdidas de seres queridos, conflictos con tu pareja, familiares o compañeros de trabajo o todo clase de conflicto que pueda desencadenar grandes niveles de estrés son posibles desencadenantes de un episodio psicótico en estos individuos predispuestos.

Personas con esquizofrenia:

La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico caracterizado por presentar deficiencias en la percepción y manifestación de la realidad. Los síntomas esquizofrénicos se clasifican en positivos (o productivos), como son los delirios, las alucinaciones auditivas y el desorden del pensamiento, y negativos (o deficitarios) como es la escasez afectiva y emotiva, la pobreza de expresión, la anteponía y la falta de motivación. La relación entre esquizofrenia y consumo de cannabinoides es compleja y no totalmente conocida. Si bien se sabe que dosis elevadas de cannabis pueden provocar psicosis tóxica transitoria, no está claro si el incremento del riesgo de enfermedad psicótica por su consumo persiste después de haber dejado el consumo. Sin embargo, hay pruebas evidentes de que el abuso de esta planta por parte de personas sanas es un factor de riesgo para la manifestación clínica de una esquizofrenia y factor desencadenante tanto de la aparición de episodios psicóticos en sujetos predispuestos como de recaídas en esquizofrénicos.

Personas ansiosas:

En estos casos personas que han consumido la mima cantidad y calidad de cannabis podrían sufrir efectos tan dispares como un ataque de pánico o la mas absoluta relajación. Los principales factores que influyen son la predisposición de la persona, las expectativas que se crea, su experiencia anterior, el tipo de cannabis, las cantidades consumidas, la vía utilizada y el ambiente que le rodea en el momento del consumo. Los estudios epidemiológicos muestran que en los trastornos de ansiedad hay una mayor frecuencia de consumo de cannabis, con mayor prevalencia en las crisis de pánico. No hay que sentirse obligado a consumir cannabis aunque los demás consuman si sabes que no es un buen momento, es recomendable que a la hora de consumir todos los factores sean positivos y la experiencia sea agradable. Si aun en momentos buenos también tienes ataques de ansiedad cuando consumes cannabis deberías abstenerte completamente de consumir. Sin embargo en otras personas que habitualmente suelen tener ataques de ansiedad el consumo de cannabis de una determinada raza les hace relajarse y consiguen así disminuir la cantidad de ataques.

Personas deprimidas:

Hay estudios que demuestran una relación entre el consumo abusivo de cannabis y el desarrollo de síntomas depresivos. También hay estudios que demuestran que personas con depresión son tratadas con cannabis para contrarrestar los efectos de la depresión, con esta medida las personas dicen sentirse menos triste tras consumir cannabis. Es poco probable que el consumo moderado conlleve a una depresión, pero si los consumos son abusivos o tiene antecedentes familiares de depresión, se debería disminuir el consumo o dejarlo si las experiencias no son las deseadas tras el consumo.

Conclusión:

Has visto las situaciones en las que el consumo de cannabis debería ser evitado, en algunos casos por responsabilidades y en otros por salud, en cambio el cannabis puede afectarte negativamente o positivamente, al igual que con cualquier otra sustancia el cannabis no es el detonante de los problemas mencionados anteriormente, si que puede favorecer a la aparición de síntomas pero en ningún caso es el principal culpable, hay que ser conscientes de lo que se consume, cuando se consume y como se consume, buscando que las sensaciones experimentadas sean beneficiosas y no contraproducentes. Como en la vida misma aquí también se muestra un equilibrio entre personas que no pueden o no deberían consumir cannabis y personas que si pueden y deberían consumirlo, solo hay que saber y entender cada uno de los casos y asumirlos con normalidad.

Historia del cannabis VIII (2)

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La marihuana en el siglo XIX (2)

Según las Ordenanzas de Farmacia (1860) los profesionales autorizados para vender haschisch (que era catalogado como "substancia venenosa") en el Estado Español -tanto al por mayor como al por menor- eran los drogueros y los boticarios.

Estos únicamente debían observar un requisito mínimo para expenderlo: "exigir una nota fechada y firmada por persona conocida y responsable, que exprese con todas sus letras la cantidad de la sustancia pedida y el uso a que se destina".

El consumo ya gozaba de cierta fama en los ambientes literarios.

La primera aportación americana sobre el uso terapéutico de la marihuana data también de este año (1860) se trata de un escrito de la sociedad médica de Ohio sobre la acción de la planta en caso de espasmos y convulsiones, así como sus efectos sobre trastornos intestinales.

Durante la guerra civil norteamericana la marihuana era el primer analgésico de las tropas yanquis hasta la introducción de la morfina inyectable, a finales de 1863.

De 1860 a 1900 en las exposiciones internacionales y las Ferias de Muestras a menudo contaban con un salón turco para fumar (eran muy populares en aquel entonces).

Por ejemplo existió en la Exposición del Centenario de 1876 en Filadelfia un pabellón del hachís turco.

En 1868 el médico E. J. Waring, en su libro sobre farmacopea india cita la opinión del doctor Christison, que emplea el cáñamo en forma de láudano o tintura alcohólica: "Por su energía, seguridad y conveniencia, después del opio el cáñamo indio es el mejor analgésico, hipnótico y antiespasmódico, y a veces llega a igualarlo."

En 1868 Egipto (ocupada por los turcos) se convierte en el primer país que prohibió el consumo de cannabis, los turcos se quejaban de que el uso de marihuana hacía que los egipcios se comportaran de forma irrespetuosa con el Sultán y su corte.

Pero en 1874 se autorizó su entrada mediante el pago de un arancel aduanero, pero las autoridades de Constantinopla (Egipto formaba parte de Turquía) en 1877 ordenan la destrucción de todo el hachís y en 1879 la importación fue prohibida.

En 1884 se descubrió que el hachís no había sido destruido y que era vendido al extranjero en provecho de los funcionarios de aduanas. Hasta 1883 del 75% al 90% del total del papel era a base de cáñamo.

En 1870 la marihuana aparece en la farmacopea americana como medicina para varias enfermedades.

La primera vez que se fumaron un "porro" en la América del hemisferio norte fue en esta misma década en las Antillas (jamaica, Bahamas, Barbados, etc...) y este hábito llegó a los EE.UU. con la inmigración de miles de hindúes importados como mano de obra barata.

Alrededor de 1886 marineros mejicanos y negros, que comerciaban con las islas Antillas tuvieron un primer contacto con la marihuana y propagaron su uso por todas las Antillas y Méjico.

En estas islas se fumaba cannabis para aliviar el pesado trabajo de los campos de caña, soportar el calor, y para relajarse por las tardes sin que luego tuvieran la resaca de alcohol mañanera.

En 1883 se abrieron legalmente salones para fumar hachís en Nueva York, Boston, Filadelfia, Chicago, San Luis, Nueva Orleans, etc... En esta década el Boletín Oficial de la policía calculó que había 500 salones para fumar hachís en la ciudad de Nueva York.

En 1884 el hachís le provocó a Nietzsche visiones. Era mientras escribía Zaratustra. En 1885 James F. Johnston publica Química de la vida común, libro que tendrá un enorme éxito, se vendieron doce ediciones.

En el segundo volumen de la obra habla por extenso de los "narcóticos que consentimos" y el capítulo XVI trata sobre "nuestra debilidad humana":

"Somos, en verdad, criaturas débiles... cuando un grano de haschisch puede vencernos, o unas pocas gotas de láudano postrarnos; pero ¡Cuánto más débiles de espíritu, cuando -al saber los males a que nos conducen- somos incapaces de resistir las tentaciones fascinantes de esas insidiosas drogas!"

En 1890 el médico personal de la reina Victoria de Inglaterra, Sir Russel Reynolds, le receta cannabis para sus problemas menstruales; "él reconoce en el primer número de la revista The Lancet que el cannabis cuando está puro y es administrado cuidadosamente, es una de las más valiosas medicinas que poseemos".

El también escribió en su diario el 22 de mayo de 1890: "Parece ser que hay muchos casos de epilepsia en la población adulta, creo que se trata de males de origen nervioso y que el cáñamo indio cura de manera muy remarcable".

Uno de los primeros trabajos serios fue el realizado en 1894 por una comisión anglo-india, la comisión British Raj, en siete volúmenes y con 3281 paginas, con el nombre de "Report of the Indian Hemp Drugs Commission", con el testimonio de millares de consumidores, así como la opinión de doctores, autoridades civiles y religiosas y otras personalidades.

Entre una de sus conclusiones es que su uso moderado no producía lesiones en la mente e incluso puede ser beneficioso:

  • Con respecto a los efectos físicos su uso moderado no produce prácticamente ningún resultado nocivo
  • El uso excesivo sí causa daño pues tiende a poner al consumidor en una situación más vulnerable a la enfermedad
  • Puede causar bronquitis debido al humo inhalado
  • No produce su uso moderado ningún efecto perjudicial en la mente pero en sujetos con debilidad o predisposición hereditaria pueden inducir demencia
  • Su uso moderado no produce lesión moral de ninguna forma incluso los consumidores excesivos es ordinariamente inofensivo
  • No existía ninguna conexión entre los derivados cannábicos y los instintos criminales

En su último párrafo se lee: "El cáñamo es una hierba santa y benéfica... Prohibir o restringir severamente su uso provocaría grandes sufrimientos y molestias, y una cólera profunda en los numerosos grupos de venerados ascetas. Robaría al pueblo el disfrute de una solaz en la incomodidad, de un remedio en las dolencias, de un guardián cuya benévola protección libra de los ataques de las influencias malignas".

En 1895 por primera vez se utiliza la palabra marihuana por los seguidores de Pancho Villa.

A finales de este siglo en España la compañía farmacéutica Grimault y Cía, "farmacéuticos en París de S.A.I. al príncipe Napoleón", anunciaban Cigarros Indios de Cananbis Indica, elaborados con "extractos de cáñamo índico de Bengala", que poseían propiedades para combatir no sólo el "asma", "la opresión" y la "sofocación", sino también otras dolencias como "la tos nerviosa, el insomnio, la tisis laríngea, la ronquera, la extinción de la voz y las neuralgias faciales".

Fuente: www.cannabismedicinal.com.ar

Historia del cannabis VIII

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La marihuana en el siglo XIX (1)

Este siglo comienza para el cáñamo el 8 de octubre de 1800, el general Napoleón Bonaparte dicta la siguiente ordenanza:

Artículo 1. Queda prohibido en todo Egipto el consumo del brebaje elaborado por ciertos musulmanes con cáñamo (hachís), así como fumar su grana.

Los bebedores y fumadores habituales de esta planta pierden la razón y son presa de violentos delirios que les hacen entregarse a todos tipos de excesos.

Artículo II. La elaboración de la bebida de hachís está prohibida en todo Egipto. Las puertas de todos los cafés y albergues donde se sirva serán tapiadas y sus propietarios encerrados en prisión durante tres meses.

Artículo III. Todos los fardos de hachís que lleguen a la aduana serán confiscados y públicamente quemados.

Con la firma del Tratado de Tilset (1807) de Napoleón y el zar Alejandro de Rusia, se prohibía el comercio entre Rusia e Inglaterra.

Lo que intentaba Napoleón era conseguir que Rusia deje de suministrar cáñamo a Inglaterra, así se destruiría o deterioraría la armada naval británica.

Pese a los intentos de Napoleón por impedir el abastecimiento de este material el Zar permite el comercio con los ingleses.

De 1810 a 1812: Napoleón ya furioso con el Zar por permitir el tráfico ilegal de cáñamo con Gran Bretaña organiza su ejercito e invade Rusia, invasión planeada como castigo al Zar y para seguir evitando que el cáñamo siga llegando a la Armada Británica.

Napoleón es derrotado en Rusia debido al duro invierno. Los primeros estudios químicos se efectúan en los años 1838-1839 por obra de Raleigh, Esdale y O'Birest; dos de los pioneros de este terreno, Easterfield y Spirey, mueren a causa de explosiones ocurridas en su laboratorio (no por causa de cáñamo).

W. B. O'Shaunessey, cirujano y profesor de química, descubre en 1839 las cualidades analgésicas y anticonvulsivas de la tintura de cáñamo y muere poco tiempo después, mientras se encontraba trabajando en una nueva fase de investigación sobre la resma.

Los poetas parisinos se interesan por esta sustancia. Hacia 1835 Baudelaire y otros artistas bohemios (como Henri Michaux, Boissard de Boisdeenier, Delacroix, Meissonier, Nerval, Rimbaud, Hugo Balzac, etc...) fundan el Club de los "Hashichines".

Gracias a Jackes-Joseph Moreau de Tours, que desde 1840 usa el fármaco en el hospital psiquiátrico de Biecétre (en 1845 documenta los beneficios físicos y mentales del cannabis ), llega a Francia el dawamesk, una preparación hecha a partir de hachís, una masa elaborada con las puntas de las plantas de cáñamo, azúcar, zumo de naranja, canela, clavo, cardamomo, nuez moscada, almizcle, pistachos y piñones, el Club con estas pepitas verdes y aromáticas realizó "viajes extraños".

Baudelaire, como miembro de este Club (que acostumbraba a reunirse en el hotel Pimodan, un inmueble situado sobre la parisina Isla de San Luis, en el barrio latino de París, donde viven Baudelauire y el pintor Boissard de Boisdenier, subraya que las alucinaciones producidas por el hachís:

"...más que crear un mundo irreal interno, transforma el mundo real. La alucinación es progresiva, casi voluntaria, y sólo puede llegar a su madurez por medio de la imaginación..."

"...Puede parecer que los sonidos dicen cosas extrañas, pero siempre habrá allí primigeniamente un estímulo. Pueden verse formas extrañas; pero antes de hacerse extrañas, las formas eran naturales..."

En 1839 el doctor O'Shaugnessy, profesor británico en la Escuela Médica de Calcuta ya publicó el primer artículo (de unas cuarenta páginas) sobre propiedades analgésicas, antiespasmódicas y relajantes musculares del cannabis (incluido para el tétanos).

Simultáneamente un doctor francés llamado Aubert-Roche estaba haciendo el mismo redescubrimiento de las aplicaciones del cannabis en el ámbito médico de Oriente Medio, ensayó en el hospital de Alejandría las capacidades terapéuticas del hachís y, desde 1834, logró curar varios casos de peste.

En el Cairo conoció al doctor Moreau de Tours, unos de los padres de la moderna psiquiatría, autor de un clásico tratado sobre el hachís aparecido en 1840, que usa el fármaco en el hospital psiquiátrico de Bicétre.

Durante los 60 años siguientes se editaron más de un centenar de estudios científicos sobre esta planta y sus propiedades.

En 1845 el doctor Giovanni Polli recibe la dirección de los Annali di Chimica Applicata alla Medicina (ACAM), es una revista especializada de Milán, donde a lo largo de 30 años irán apareciendo recensiones sobre trabajos dedicados al cáñamo; incluye artículos de médicos franceses, ingleses, alemanes, egipcios e indios, así como bioensayos de Polli y otros colegas.

A mediados de este siglo se hicieron estudios sobre el cáñamo intentando descubrir cual era la dosis mortal, los doctores Spivey, Wood y Easterfield comentan que a un perro que pesaba 12 kilos se le inyectaron 57 gramos exactos de líquido de cáñamo en la yugular y para la sorpresa de los investigadores el animal se recuperó tras estar inconsciente día y medio.

Ellos nunca descubrieron la dosis mortal. Parece ser que la dosis mortal está en media libra.

A mediados de siglo el doctor E. Whineray extresa el criterio dominante de la medicina occidental al decir que el hachís es "una droga impura y tosca, cuyo uso está obviamente excluido de la terapia civilizada".

Lo que más sorprende a los médicos de la época son las grandes diferencias entre las calidades de la planta, que no se diferencian mucho las unas de las otras. Los intentos por aislar los principios activos resultan fallidos.

También llama la curiosidad a los investigadores su baja toxicidad, en relación con su potencia psicoactiva. De 1850 a 1937 el cannabis era el medicamento más recetado de la farmacopea americana para cientos de enfermedades diferentes.

En 1857 los hermanos Smith de Edimburgo empiezan a comercializar un tinte realizado basado en extracto de cannabis.

En 1860 Fitz Hugh Ludlow, un joven norteamericano que publicó en forma anónima el libro Hasheesh Eater(1857), cuenta que tomó 25 gramos de una sola vez y que los efectos duraron varios días. Ludlow ensalzó el consumo de hachís como forma de hacer aventuras mentales, aunque también advertía que su consumo nunca debería ser excesivo.

En 1860 la compañía "Ganjah Wallah Hasheesh Candy" elaboró un caramelo de hachís de azúcar de arce que sería una de las golosinas más populares de los EE.UU.

Se podía comprar sin receta médica y aparecía anunciado en los periódicos por Sears-Roebuck, formando parte de su catálogo durante 40 años como un caramelo inofensivo (nadie murió por culpa de comerse un caramelo; si acaso pillarían una caries).

Fuente: www.cannabismedicinal.com.ar